jueves, 19 de abril de 2012

Emociones cruzadas por la expropiación de YPF


Miraba mi programa televisivo del mediodía e imprevistamente fue interrumpido para dar paso a la cadena nacional. La voz de la locutora oficial anunciaba la expropiación de YPF, la declaración de utilidad pública y no pude menos que emocionarme, sentir una alegría inmensa.
Esa fue la primera reacción, porque inevitablemente volvió a mi memoria los años en el campamento de YPF en Catriel, la bendición que tuve de ser parte de una familia ypefiana. Así que llamé por teléfono para compartir la felicidad y recibí la misma emoción desde el otro lado de la línea.
La emoción duró unos segundos, después prevaleció la necesidad de escuchar con atención el proyecto de ley, prestar atención al discurso presidencial, porque los detalles hacen la diferencia. Fernández aclara que no será una YPF estatal sino que seguirá como una sociedad anónima. Y habla de que trabajarán allí los más calificados y entonces recuerdo que la YPF estatal también era autora de muchas desigualdades. Esos fragmentos de la historia ypefiana no están junto con mi niñez feliz pero están allí, en las palabras de familiares y amigos que no disfrutaron como yo de la YPF todo poderosa y benefactora sino que se quedaron en los alrededores, deseando alguna vez “ser parte” de esa elite.
Y pensé que es mejor así, que se debe aprender de los errores. El petróleo y el gas deben ser nacionales, pero será mejor que no vuelva la vieja YPF.
Hoy llega el director de la intervención, Roberto Baratta, desde Buenos Aires, para “tomar posesión” de la empresa en Plaza Huincul. Otro momento histórico, que genera emociones encontradas. Es que muchos de nosotros pensamos, “ojalá que sea para bien”  y nos quedamos con un poco de incertidumbre.

jueves, 12 de abril de 2012

Segunda Pueblada, 15 años después


La inmensa convulsión social que había generado la movilización popular de 1996 no había cesado un año después. Los subsidios mínimos, aunque muy numerosos, no eran suficientes para calmar la indignación de los que habían trabajado toda la vida y ahora no tenían nada para hacer.
En medio de esa situación inestable tímidamente, una marcha docente llega a la torre de ingreso a Plaza Huincul en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo. Se detienen allí, sobre la ruta, pero aseguran que su intención no es cortarla, sino que realizan una asamblea. Pesa sobre los dirigentes la amenaza de que perderán la personería gremial de ATEN si vuelven a cortar.
En poco tiempo se suman otros vecinos, jóvenes y adultos, quienes no están conformes porque las promesas de trabajo no se cumplieron y la situación es similar a un año atrás. Conforman “la coordinadora de padres” y deciden acompañar el reclamo docente sobre la ruta. Se produce, sobre la vera norte, una improvisada asamblea de maestros y profesores. Algunos quieren quedarse, otros no. Así que anuncian que el corte, que ya estaba instalado, no era del gremio pero que algunos participarían.
Con mucha menos gente que un año antes y casi sin recursos, la protesta se sostiene. Sin interlocutores válidos para los reclamos, los manifestantes esperan una respuesta pero a cambio escuchan que la Gendarmería vendría a liberar el paso. Les dicen que sería a las 23 del 11 de abril. A la misma hora se realiza una asamblea en ATEN Cutral Co, para determinar los pasos a seguir. Sólo quedan unos pocos para enfrentar a las fuerzas de seguridad.
Pero los gendarmes no llegan de noche sino al amanecer. Poco después de las 6 la formación ingresa por la torre y despeja rápidamente al grupo de personas, muchos de ellos adolescentes, que intenta resistir sin ningún resultado. Plaza Huincul despierta al paso de los gendarmes, que no se quedan satisfechos con cumplir el mandato recibido y quieren venganza por lo ocurrido unos meses antes, cuando la multitud hizo que se retiraran.
Recorren toda la ruta nacional 22 desde la torre hasta el ahora museo Carmen Funes e ingresan a la ciudad durante la mañana, tomando a golpes a cualquiera que transitara por la avenida San Martín. La indignación siempre latente de una población golpeada económicamente y ahora literalmente, hace que se les presente resistencia.
Durante horas, la Gendarmería y la población se enfrentan, a lo largo de todo el recorrido por la ruta nacional 22 hasta el aeropuerto. Nacen los piquetes a borbotones a espalda de los gendarmes.
Mientras ello ocurría, un grupo de vecinos en Huincul intenta cortar el puente que cruza el zanjón por la avenida Mariano Moreno. Y la policía los enfrenta,  por órdenes de sus superiores pero también porque ellos también están indignados. Fueron vapuleados e insultados por representar la ley que nadie quiere en Cutral Co y sienten que no se lo merecen. Ese enfrentamiento termina con la muerte de Teresa Rodríguez, que no estuvo en el corte, que no salió en defensa de sus derechos pero que entregó todo lo que tenía, se transformó en mártir de una lucha descarnada de un pueblo que no quiso y no quiere ser pobre.
Después hubo tiempo para un velorio multitudinario, en el que se lloró por Teresa pero también todos los dolores que cada familia tenía por la pueblada, por la falta de trabajo, en definitiva por YPF.
Por Cecilia Soberón