La inmensa convulsión social que había generado la
movilización popular de 1996 no había cesado un año después. Los subsidios
mínimos, aunque muy numerosos, no eran suficientes para calmar la indignación
de los que habían trabajado toda la vida y ahora no tenían nada para hacer.
En medio de esa situación inestable tímidamente, una marcha
docente llega a la torre de ingreso a Plaza Huincul en reclamo de mejores
salarios y condiciones de trabajo. Se detienen allí, sobre la ruta, pero
aseguran que su intención no es cortarla, sino que realizan una asamblea. Pesa
sobre los dirigentes la amenaza de que perderán la personería gremial de ATEN
si vuelven a cortar.
En poco tiempo se suman otros vecinos, jóvenes y adultos,
quienes no están conformes porque las promesas de trabajo no se cumplieron y la
situación es similar a un año atrás. Conforman “la coordinadora de padres” y
deciden acompañar el reclamo docente sobre la ruta. Se produce, sobre la vera
norte, una improvisada asamblea de maestros y profesores. Algunos quieren
quedarse, otros no. Así que anuncian que el corte, que ya estaba instalado, no
era del gremio pero que algunos participarían.
Con mucha menos gente que un año antes y casi sin recursos,
la protesta se sostiene. Sin interlocutores válidos para los reclamos, los
manifestantes esperan una respuesta pero a cambio escuchan que la Gendarmería
vendría a liberar el paso. Les dicen que sería a las 23 del 11 de abril. A la
misma hora se realiza una asamblea en ATEN Cutral Co, para determinar los pasos
a seguir. Sólo quedan unos pocos para enfrentar a las fuerzas de seguridad.
Pero los gendarmes no llegan de noche sino al amanecer. Poco
después de las 6 la formación ingresa por la torre y despeja rápidamente al
grupo de personas, muchos de ellos adolescentes, que intenta resistir sin
ningún resultado. Plaza Huincul despierta al paso de los gendarmes, que no se
quedan satisfechos con cumplir el mandato recibido y quieren venganza por lo
ocurrido unos meses antes, cuando la multitud hizo que se retiraran.
Recorren toda la ruta nacional 22 desde la torre hasta el ahora
museo Carmen Funes e ingresan a la ciudad durante la mañana, tomando a golpes a
cualquiera que transitara por la avenida San Martín. La indignación siempre
latente de una población golpeada económicamente y ahora literalmente, hace que
se les presente resistencia.
Durante horas, la Gendarmería y la población se enfrentan, a
lo largo de todo el recorrido por la ruta nacional 22 hasta el aeropuerto.
Nacen los piquetes a borbotones a espalda de los gendarmes.
Mientras ello ocurría, un grupo de vecinos en Huincul
intenta cortar el puente que cruza el zanjón por la avenida Mariano Moreno. Y
la policía los enfrenta, por órdenes de
sus superiores pero también porque ellos también están indignados. Fueron
vapuleados e insultados por representar la ley que nadie quiere en Cutral Co y
sienten que no se lo merecen. Ese enfrentamiento termina con la muerte de
Teresa Rodríguez, que no estuvo en el corte, que no salió en defensa de sus
derechos pero que entregó todo lo que tenía, se transformó en mártir de una
lucha descarnada de un pueblo que no quiso y no quiere ser pobre.
Después hubo tiempo para un velorio multitudinario, en el
que se lloró por Teresa pero también todos los dolores que cada familia tenía
por la pueblada, por la falta de trabajo, en definitiva por YPF.
Por Cecilia Soberón